Cuento de los Polígonos
Había una vez un Cuadrado con cuatro ángulos rectos y cuatro lados que vivía en la lejanía de Poligonolandia; ciudad llena de figuras, tamaños y colores.
El cuadrado vivía muy solo porque no tenía color y por esta razón se ocultaba de las demás figuras.
Un día el Cuadrado decide salir a la orilla del maravilloso río de Poligonolándia para ver su descolorida figura y ve que al otro lado del río estaban el Trapecio azul con sus dos lados paralelos y el Rombo violeta con su forma de diamante, él al ver sus brillantes colores sale huyendo a su hogar lleno de vergüenza.
Trapecio y Rombo se percataron de su problema y salieron tras de él, al llegar a su casa comienzan a llamarlo:- “Cuadrado, Cuadrado” - y él asustado se asomó por la ventana y les dice:-“!´Marcharos , por favor!”-, ellos le contestan:-“No te avergüences de ti, nosotros te podemos ayudar”- El Cuadrado asombrado del ofrecimiento decide salir, ellos además de ofrecerle su amistad, le ofrecieron ayuda y le llevaron a visitar al Paralelogramo pintor que tenía los dos lados paralelos más brillantes y maravillosos del pueblito. Ellos sabían que él podía darle color a la figura del Cuadrado.
En el transcurso de camino al pueblo, las demás figuras miraban asombradas pero con gran disimulo lo que veían;¡ una figura sin color!
El que no podía disimular era el gran Triángulo Rectángulo quien era muy famoso por su color rojo tan brillante. Por ser tan hermoso se aprovechaba de esto e intentaba humillar a todo aquel que se le acercaba, esto fue lo que sucedió al ver al pobre Cuadrado, inmediatamente intenta humillarlo diciendo:- “Oh ahí va el descolorido Cuadrado”- pero los nuevos amigos de Cuadrado, Trapecio y Rombo lo defendieron y no permitieron que el Triángulo Rectángulo lo ofendiera sintiéndose superior a él con su soberbio ángulo recto. Ellos continuaron su marcha.
En el camino Rombo le pregunta a Cuadrado que si él sabía qué le había sucedido a su color, él respondió que siempre había estado así.
Al llegar donde vivía el Paralelogramo pintor,Cuadrado quedó asombrado con la hermosura de sus colores, nunca antes había visto una figura tan bella.Rápidamente le explican y él accede a ayudarlo sin pensar. Paralelogramo era muy creativo e innovador, siempre le gustaba inventar colores nuevos. Paralelogramo le ofreció un color maravilloso y diferente pero sobre todo muy especial. El Cuadrado acepta y le pregunta:- “ ¿qué tiene de especial este color?”- Paralelogramo sonriendo le dice, tu color será el más hermoso y especial porque brillará en la oscuridad. Cuadrado muy emocionado dice:-“Gracias”-. El trabajo comenzó, y en cuanto menos lo esperaban salió el Cuadrado con su brillante y único color. Sus amigos no podían descifrar específicamente su color pero sí que era fosforescente, tal y como le había dicho el pintor !brillaba en la oscuridad!
El Cuadrado no sabía cómo agradecer, pero con su gran sonrisa era más que suficiente para sus amigos.
De vuelta al pueblo se encuentran con el orgulloso Triángulo Rectángulo y él al ver el luminoso Cuadrado se da cuenta de que él no es superior a nadie, y no le quedó más, que admirar la belleza de su color.
Cuadrado no era una figura orgullosa y por tanto decide ir donde él y ofrecele su amistad, el Triángulo asombrado y agradecido aprende una lección de vida muy importante, “nadie es menos que nadie, nadie es más que nadie". Por su parte Cuadrado siguió su camino muy feliz, y haciendo cosas que se limitaba a no hacer por creer que era menos que los demás, en cambio aprendió que debemos aceptarnos como somos para que los demás nos acepten.
Cuento escrito por cuento que fue escrito por la estudiante Leila E. Esteva García en una clase de matemáticas.
Queridos Parquenautas, espero que os haya gustado este cuento de Mates,pero...
1- ¿Te gusta como está escrito, o cambiarías algo?.
2-¿Has mirado si hay faltas ortográficas?
3-¿y la sintáxis, está bien estructurada?
ahora "clica" aquí en operaciones de mates

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